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lunes, 18 de abril de 2011

iv. Folio 11 - Ñuñoa

Si fueras yo / te habrías ido rápido porque no soporto ver detalles / si fuera tú me amaría / tras mi pelo negro de cachirulos / tras mi pelo verde liso y desteñido / seríamos la misma cosa / Con mi guitarra sucia llena de recortes / con tu guitarra Fender pulida cada domingo / se toca el mismo cover a Pulp / suena la misma canción de Pixies / que hace recordar que de tan cerca / se quemó todo tan junto / que los cadáveres ya no se distinguen uno entre el otro / Si hubiera sido yo ese día me hubiera ido (como lo hice) / habría ignorado lo pedante de tu petitorio de adiós (como pasó) / No habría golpeado la puerta para que pensaras que no me importaba / me habría despedido de la sucia de tu madre paralizada por el miedo / de que te dieras cuenta de que eras un pequeño dios para las dos / hasta que yo me fuera de la casa / Habría salido de tu casa en medio de un silencio cantor / vomitada por mis ganas de llorar / pero no lloraría / En esa parte elegiría que fueras yo y me reiría de verte así / con la cara llena de hipócrita paz / mientras los japoneses de tus audífonos siguen gritando incólumes / a pesar de tu cara rota y el desperdicio de tu encanto.

martes, 27 de abril de 2010

iv. Folio 6 - Asuntos familiares

1.

Yo sentía lástima de él. No me hagas explicarte de qué, sentía lástima de que las cosas que dijera me hicieran cerrar los ojos y apretar la boca. Me daba lástima que lo rotearan, pero sabía que tenían razón. Me daba lástima la lástima del resto, la lástima que sentían de mí como si me la heredaran, como si la necesitara igual que cerrar los ojos, igual que rechinar los dientes, como si necesitara estar ahí siendo lo que me tocó ser y nada más, simple y difícil como la extensión más chica de la pena que él siempre causó ahí donde aparecía.




2.

Quiero que esto se termine

no me molestaría enterrada aquí en la basura, en la soledad de esperar ninguna cosa

empezaré a escribir cartas, empezaré con parches una inmensa despedida

todas las veces que necesité un abrazo tuyo estabas dormido, sin abrir nunca los ojos y ver el desastre que soy

no me hagas mentir que no quiero estar para siempre así

no me mires con esa cara de muerte

que por qué ya no te llevo en las manos,

que por qué ya no te digo que también quiero que volvamos a los volantines el próximo año

porque al final cada vez estoy aquí, atascada en lo mismo de siempre

y no me importa si quisiste a alguien como me quieres a mí

no termina importándome absolutamente nada.



i.

(12 de octubre - feriado)

Hola papá,

Ni que lo digas: siempre creí que tú te ibas a morir antes, pero las cosas siempre operan de maneras misteriosas. No quisiera contarte mucho sobre los motivos, que son largos y para variar me he equivocado, sino que hacerte un par de encargos muy personales. En primer lugar, te pido que te compongas de lo que sea que tengas y te portes a la altura, porque no podría morirme sabiendo que te dejo como carga a mi hermano. No me lo tomes a mal, pero si en esta vida no enderezas las cosas te quedas solo, y no quiero que Jorge tenga la culpa de no haberse hecho cargo de ti que ahora tengo yo. Lo otro es que uses bien el número de teléfono que te di y no la llames por cualquier cosa: estoy segura de que no va a creerte los teatros ni va a aguantarte los escándalos. Te doy gracias por todo lo que hiciste por mí, lo que te deba lo arreglamos en otra parte. Mira que acá con suerte me quedaron las piernas para traerme sola de un lado a otro.


Te quiere mucho,

Carolina.



ii.

(13 de octubre – 5 am)

Mamá,

Espero que al recibir esta carta estés más tranquila que la última vez que hablamos. Te escribo para que sepas por mí que me voy, y no sé cuánto me demore en volver, y la culpa es absolutamente mía. Estoy cansada de las cosas que se supone deba hacer y pasó lo mismo de siempre, lo mismo de esas tantas novelas, de esas tantas historias salidas de por ahí. Estos días supe que no podía ser feliz y no es bueno vivir con eso, aunque esta es la vida que te enorgullece. Te la regalaría si pudiera, ojalá pudiera. Lo siento mucho, mamá, pero no puedo ser nada de lo que esperabas. A menudo pienso que hubiese querido una vida tranquila, pero elegimos ser tan ambiciosas. Quiere a mis hermanos aunque se ponga difícil: controla tu rabia. No le cortes tanto el pelo al Benja para que le salgan los cachirulos y déjalo a veces decir las palabras mal, como si le salieran directo de los sueños.

No me gustó nunca el museo, me gustaban los chocolates y no lo supiste, pero ahora lo sabes.


Te quiere,

Carolina.



iii.

(13 de octubre – 6 am)

Tocho,

No sé ni cómo empezar esta carta. Esta carta quizás sea la única razón por la cual no me iría, pero me voy igual. No sé empezar de otra forma que no sea pidiendo perdón. Perdón, por todo lo que algua vez dije, hice o dejé de hacer y decir. Por todo el tiempo desaprovechado en peleas de dulces y juguetes. Ahora quisiera haber sido techo y canción, y familia, y tantas otras más cosas que te hubieran servido más que las tareas apuradas para la mañana siguiente. No he conseguido más que ser mis propias penas negras, el único mérito que tengo es habértelas escondido siempre. Perdona no haber tenido más alegrías que compartir, hermano, pero es que siempre fuimos tan pobres. No soy nadie para creerme algo, pero te pido que ahora que ya no estoy dejes de sentirte tan solo siempre. Hay cosas terribles que nunca pasan, pero eso no quiere decir que eso nos haga merecerlo todo. La vida es tan corta y nosotros hemos sido tan infelices que no sé qué más podría yo decirte. El resto ya lo sabes. Espero haber sido buena hermana y amiga, como tú que siempre has sido la alegría que tengo y mi única familia.

Cariño, aprecio, orgullo, perdones y sólo buenos deseos,

Caco.

martes, 17 de noviembre de 2009

iii. Folio 9 - Santiago II

i.
Mi corazón le sirve tanto a ese niño
pero yo no quiero que me lo regalen
tenerlo así de entero, aunque parchado
me costó los dedos, tres dientes, golpes,
moretones de noches en vela, silencios.

Le sirve y no quiero dárselo porque
después de tanto ya ni late ni duele
lo único que hace es entintar mis manos
manchas como sonámbulos negros, desolados
historias de tinta con olor a malos cuentos.

Mi corazón le sirve a ese niño tanto tanto
pero yo no quiero que regalen lo que es mío
a ratos le dará pena de llanto sin saber, amargo
alegrías breves como de monstruo avergonzado
antes sería mejor que se muriera de una vez.


1.
Cuando estemos juntos
y nuestra tarde se te haga
insoportable, tan eterna
puedes tomar de mi espalda
la cuerda que nos ata
y cortarla de un mordisco
con el hambre que tienes a ratos
guardada en besos que dan susto.


2.
Darte un beso se siente
como caerse del sextopiso
un beso, la cabezarota en dos
otro, el par de piernasmuertas.

Cada beso tuyo un huesoroto
yo toda quebrada, tú matón.

lunes, 26 de octubre de 2009

iii. Folio 7 - Los Molles

1.
El rechinar de las guitarras
el castañeteo de mis dientes
el roce de los extraños, tus dedos
el índice sobre tus costillas

no debí haber venido nunca.


1.a
You got spend some time, love
you got spend some time with me

I will possess your heart


2.
Lo único que quería
era escupir tu rabia sobre la mía
lo único que quería
era estar así de cerca
y lamer

Jamás debí venir
así de sola y así de muerta


3.
Cuando uno empieza a amar a la gente es que empieza a perderla / empieza a perder, por ejemplo / el temor a decir cosas terribles y falsas / el miedo / a ganar ansiedad porque los encuentros inesperados / se repitan al azar.


4.
Lo único que quería
era escribir tu rabia junto a la mía
y me salió la letra fea
la boca llena de tiza
y las palabras desconectadas en letras
inconexas, indecentes, raras.

Yo lo único que esperaba
era que escupiéramos juntos la tarde
enrrabiada y rosa
para así en algún punto de ella
encontrarnos como de casualidad.

Lo único que esperaba era poder pisar el freno
y mirar como es que nadan las personas entre sí
en una piscina más profunda que un acantilado
entre sí, hacia sí, hacia sí.

martes, 4 de agosto de 2009

III. Folio 3 - Lota (el mar)

1.
La sombra se parecía a un monstruo,
se parecía a un monstruo comeniñas porfiadas.
Me hubiera gustado hacerle boca,
hacerle dos filas de dientes para masticarte,
para quitarte esa nariz burlona que tienes tan llena de pecas feas.

2.
La sombra parecía un monstruo comeniñas y yo te dije, y le escribí el nombre encima a la foto que sacamos para que fuera un secreto nuestro de verano. A mí me gustan siempre los secretos compartidos, no sé si sabes en realidad, pero a ti te sobrán más los que se guardan de a uno. La sombra se movía de un lado a otro, pero sólo yo recordaba por qué motivos y razones.

3.
Cuando sonreías yo pensaba que tu boca se apretaba tanto que la U era pequeña como cuando dices UH y guardas los labios para no tropezar con ellos y parece que no tuvieras boca ninguna porque no hace falta la boca para decir la cantidad de cosas mentirosas que se te salen.

4.
Las niñas más bonitas siempre son las que tienen penas de llanto en la boca, y lápices de cera en las manos, y ojitos de araña en la cara que les trepan por las pecas como si fueran montañas llenas de piedras de sol.

III. Folio 2 - Lota (por San Pedro de la Paz a Concepción)

i.
Me he convertido en una de esas
que tienen la boca llena de pena,
que tienen dedos largos anudados
y ojos de serpiente que come animales de río

mis dedos se volvieron tan largos
ay, que ya se anudan manos y pies
mis ojos de araña se me hinchan,
me flotan sobre la cara perdidos y muertos


ii.
Me da lo mismo qué comer / siempre que me haga recordarte como chiste un rato.


iii.
Las niñas más bonitas siempre me parecieron las que tenían una pena de llanto. Algunas la tenían siempre en la boca, como una costrita, se la comían y la devolvían a ratos. El resto tenía una poca en los ojitos, donde se les caen las lágrimas a las demás. Atrás de los pelos que están en el camino que va de una ceja a la otra, aun con esa apariencia dibujada por lápiz de cera. La más bonita tenía la pena de llanto en la rodilla, con forma de hoyo: se pasaba una lana roja por entremedio de ella y sonreía apenas con dientes invisibles.


iv.
Andenes del 38 al 42
donde 42 se ha convertido en el número de la bestia.


v.
Me dan ganas de salir corriendo al calor que sea, de tomar vuelo, pero me quedo sentada escribiendo sin saber qué hacer. Hace un frío de la condenación en el camino, un frío al que parece no sobrevivieran ni las penas. Me quedo sentada sin saber más otra cosa que esperar un abrazo y tener una pena para congelar. Hace un frío del infierno en el sur, un frío al que pareciera no sobreviviera ninguna pena más que la mía.


vi.
Siento nostalgia de esos tiempos / en que tener corazónroto estaba tan de moda.

lunes, 9 de febrero de 2009

III. Folio 1 - Lota (por Concepción a Coronel)

i. (a Lota)

1.
Me he convertido en una de esas mujeres corrientes / que tienen penas de llanto / y vidas de sonrisa de lápiz.

De tanto comerse las lágrimas / se les olvida como llorar / pero cuando se acuerdan / se acuerdan.

2.
No puedo evitar creer / que merezco este viaje como nadie / y yo también me escapo / pero nadie puede lamentarme en la ciudad / del mismo modo en que yo lo lamenté a él.

Yo también me escapo / pero nadie se va en ésta conmigo.

3.
“Y en medio del pecho quedó un agujero / para que no se viera le puse el sombrero.”

Y me voy por detrás / en silencio / la boca abierta y callada / como para que no me veas nada.

Y yo que te deseaba mal / ruidosa a morir / ahora te deseo a secas.