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miércoles, 30 de diciembre de 2009

iv. El cuaderno de los lamentos

El cuarto cuaderno lleva como título De los lamentos. No habrá mucho que decir al respecto. Eso sí, el título tiene por objeto evidenciar una puesta en crisis que va más allá de tener penas de llanto y que puede trascender al lamento como queja. En este caso, el lamento además puede coincidir con la petición desesperada de algo, sea esto bueno o malo. Es, en términos puros, un diario de vida común y corriente.

Este, a diferencia de todos sus antecesores, es un diario en mayor medida epistolar: cargado de cartas que nunca llegaron a mandarse. Es muy posible que las cartas suplanten a las relaciones reales, convirtiéndose en conversaciones imaginarias en las cuales las personas se transforman dolorosamente en meros personajes. Si bien la presencia de cartas es llamativa, en este cuaderno siguen estando presentes como género el cuento y la poesía: al final cualquier formato vale para lamentarse, pues es el tono del lamento el que finalmente resignifica las palabras.

lunes, 9 de noviembre de 2009

iii. Folio 8 - Santiago I

1.
Puedes irte como llegaste, oye
yo nunca te diré que no
yo nunca voy a gritarte
cuando estemos juntos
y la tarde amarga
se haga tan tan larga.

Puedes tomar tu chaqueta
meter tus cosas a la bolsa
salir corriendo tras el bus
de la esquina que sea en Santiago
ir caminando a donde fuere, pero
tiene buena frecuencia.

Puedes irte a pie a casa y
pasar por un churrasco
tomate-palta-mayo
pasar por un completo
palta-mayo-chucrut
Pasar por un amigo o dos

Ninguna de esas me importa
ni va a importarme en tu cara
déjame estar un rato así,
déjame estar un rato llena del tú
que inventé cuando te moriste
ayer de pena entre mis manos.


2. (Escena de una parada)
Sus brazos la rodean
sus brazos la rodean firme
mientras él habla despacio
su cara es la de quién sufrió y sufre
sus ojos no pueden encontrarse
ni siquiera a ellos mismos en la noche
en el infinito de su camisa a cuadros.
Él no encuentra las palabras para explicar
lo que ella prefiere no oir
pero se las ingenia con el hombro
con las manos, con los brazos rotos
para que ella escuche todo
aunque las palabras le acuchillen los oídos.


3.
Cómo me voy a poner celosa
si te hace tan feliz
y por qué me darían celos
si ella está ahí tan lejos, tan plana
tan del otro lado de la TV.

No me podrían dar celos
aunque ella tuviera otra vez veinte años
aunque revisara tu tarea de castellano
aunque bailara en la tómbola porno
otra vez en cadena nacional.

Pero no me busques los enojos
puedo hacer que desees que ella no haya encendido nunca.


4.
Y la nena / mientras trataba de escribir un poema / descubrió que con poco esfuerzo / con poca virutilla / podía hacer de sus dedos crayones / podía hacer de sus manos pinceles / para nubes y árboles de color rosa.

lunes, 9 de febrero de 2009

III. El libro de viaje

El tercer cuaderno o Libro de viaje, fue titulado como tal el 3 de febrero del 2009, en el trayecto de un bus entre Concepción y Coronel. A diferencia de los dos cuadernos anteriores, este está hecho a modo de bitácora: los escritos, si bien guardan una relación mutua con un tema central de corte más bien introspectivo, están estrechamente ligados a la localización geográfica de la autora. Es con este fin que muchas de las entradas han sido tituladas específicamente como ciudades, lugares específicos o situaciones de tránsito propias de un viaje: el objetivo es conseguir un desplazamiento tanto en el lenguaje utilizado como en el relato en cuestión.

No hay una preferencia formal en este cuaderno, a diferencia de los anteriores, por un desarrollo de la poesía o la narrativa: los fragmentos se mueven tanto en el formato de cuento como en el epistolar, predominando una influencia de la corriente de pensamiento como medio de construcción de texto. La serie, en cambio, es un recurso que se vuelve transversal en la medida que ayuda a esta progresión conceptual. El viaje, si bien va en múltiples direcciones y diferentes escenarios, siempre tiene punto de origen y destino.

jueves, 21 de agosto de 2008

II. El cuaderno de los malos deseos

El cuaderno de los malos deseos fue bautizado como tal el día 4 de junio del presente año, a las 01:00 horas. Su objetivo, a diferencia del de su antecesor, es especializarse en la recolección de líneas sueltas e ideas escritas en serie a modo de corriente de pensamiento. Quizás por esto último, su filiación es mucho mayor con la poesía que el Cuaderno de los recuerdos desgarbados, sin embargo también podremos ver entre sus escritos una operación inversa similar: mientras el Primer cuaderno evidencia un cambio de la narrativa a la poesía, el segundo es una vuelta al cuento breve a partir del verso.

Los textos seleccionados están comprendidos entre abril y agosto del 2008, sumándose fechas en la medida que se agregan escritos a las páginas actualmente en blanco. El cuaderno fue titulado anteriormente a su composición (en actual ejercicio), con el fin de preceder a la serie de poemas que lo abren. Por esta causa es probable que el título no responda al carácter de todos los textos inscritos en él: el concepto es el puntapié inicial, por lo cual no debería estorbar en la medida que estos escritos son comprendidos como una progresión en el tiempo.

lunes, 9 de junio de 2008

I. El primer cuaderno (o Cuaderno de los recuerdos desgarbados)

El primer cuaderno llevado por Isabel está fechado por primera vez el 20 de junio del 2007. Sin embargo, antes de esta información hay 4 hojas de narraciones breves sin mayores indicaciones. Es un material no titulado, compuesto de borradores y estudios para cuentos que luego serían publicados en internet (Cuentos de Isabel Viterbo). Pese a esta estrecha relación con el género narrativo, el cual se impone como causa de la existencia de este cuaderno, tímidamente hacia el final es posible ver breves poemas en verso y prosa.

Los textos seleccionados están comprendidos entre junio del 2007 y abril del 2008. El cuaderno fue titulado con posterioridad a su escritura, por lo cual es posible explicar el que no todos los textos tengan una estrecha relación con el concepto que éste propone.