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sábado, 29 de noviembre de 2008

II. Folio 11 - Simulacro de espectroscopía infrarroja no. 1 (noviembre 2008)

To a heartless bastard / From a heartless bitch

1.
Estar así / debería ser delito.
Los que deseamos / nunca sabemos bien qué.

2.
Debería entender que la gente sufriente es / además / gente egoísta / egoista y masoquista / S/A / (con furia) / (a ratos) / (como a sorbos intermitentes).

3.
Hacer un cuento / traducir una canción / abrir el cuento con una línea de la canción / con una cita / lastimarte / seguir así hasta que caigas muerto / seguir así / siempre.

4.
Y yo te espero / siniestra / y tú me miras, foto / y te tengo miedo / : los espejos siempre se quedaron más quietos que tú / fantasmita regodeón.

5.
Y después de todo el ruido / después de todas las imágenes, del frío / el silencio es denso como una imagen borrosa / y las frazadas pierden los contornos / las hilachas / luego las sábanas, el colchón / después mis piernas, mi ombligo / luego yo/ después.

jueves, 11 de septiembre de 2008

II. Folio 5 - Mar de Japón (junio 2008)

Siempre te creí tan al revés por tu afinidad con las cosas del Japón. No es que diga que oriente está todo patas arriba (que lo está, pero no es eso lo que quise decir), sino que siempre he sentido extraña simpatía hacia los chinos y abierto desagrado por los japoneses. Los chinos, amiga, tienen en lugar de erre, ele en sus sonidos. En japonés, al contrario, todas las eles son transformadas en erres. O la una o la otra; mar de Corea o mar de Japón, porque todos los asiáticos, incluidos los coreanos de ambos lados, odian a los japoneses y les tienen sangre en el ojo. Que a unos les quitaron esto, que a otros le impusieron aquello: un culebrón el asunto. Tú dices que es envidia, pero me concedes que el papel es chino y la homosexualidad ritual japonesa. A veces creo que eso es lo que más te gusta de allá, la capacidad inmejorable de lo fifí. Entre más gay, más seguidoras tiene el cantante de turno. Ojalá se saque fotos de dudosa curiosidad con artistas menores para impulsarles la carrera, quiera DIOS que se saque fotos así con otros igual de importantes por el bien de toda la humanidad. Una vez tenté suerte y te dije que era gay, y hasta me lo creí para ver qué pasaba. Entre nosotros obviamente nada, pero descubrí que no me gustan los soplidos en el cuello más que los de tu nariz cuando me das besos bajo las orejas. ¡Cuánto te gusta hacer eso, oye! Me acuerdo de cuando pediste permiso para saludarme así. ¿Puedo darte besos aquí? Y la punta de tu dedo me dio escalofríos que me corrieron hasta el estómago. Luego pegaste tu boca en ese lugar y dijiste que estar sola iba a volverte loca. Pensé, muy honestamente, que si no conseguías a alguien el que se iba a volver loco era yo. Después comimos un par de galletas rancias que tenía bajo la almohada y nos sentamos en el piso, con la espalda apoyada en la cama, a ver videos viejos en un VHS.